Consejos para las vacaciones

Un mundo de acentos… speak spanish britishly!

A todos/as nos ha pasado eso de que vamos unos días a Roma y al cuarto día ya nos soltamos a hablar lo que a nosotros nos parece que es un perfecto (o al menos, comprensible) italiano. Aunque la cosa tiene sus matices. Y los que tienen cierto nivel de inglés hacen lo propio cuando recorren las calles de la City, lanzándose a conversaciones en los pubs y dejando de lado todo lo que suene a libro de gramática y a examenes de Cambridge.

Porque los examenes de Cambridge y todo lo que suene a cierta oficialidad, a estudiar… cuando viajamos se nos quedan en la maleta sepultado debajo de la ropa y lo que sacamos a pasear es una versión más ligera del idioma. En cierto modo desarrollamos un free style que puede servirnos incluso para entendernos y bastante bien, pero claro, siempre necesitamos partir de cierta base. Por eso lo de hablar español británicamente está bien, pero si hemos cogido algún librillo de gramática antes.

Eso no quita que haya fenómenos como el de “Speak spanish britishly”, una comunidad con más de 80.000 personas en Facebook. ¿Qué hacen? Pues lo suyo es la versión más jocosa del inglés, dando equivalencias fonéticas de vocablos ingleses en español… Por ejemplo: “Alaska = I’ll ask her”, “Acantilado = I can’t ill a dove”, “Inquisidor = Ink easy door”. Es un juego, claro, pero no deja de tener utilidad para reforzar esa parte que trae tantos problemas, la pronunciación, y de paso sirve para perderle un poco el miedo a usar el inglés. Para que entrar a un pub y enfrascarnos en una conversación no sea tan imposible. De hecho si viajamos es para conocer culturas y gente distinta y los idiomas son un gran instrumento para ello.

¿Cómo suenan los idiomas para los extranjeros?

La respuesta nos la da una chica finlandesa cuyo vídeo en YouTube ya va por más de 15 millones de visitas. Éste es el vídeo:

 

Se trata de captar acentos, de reproducir la sonoridad de los idiomas. En esencia es lo que todos hacemos cuando viajamos Igual no sabemos ni una palabra de italiano pero cuando llevamos unos días en Roma sí sabemos captar perfectamente ese ritmo marcado que sube y que baja y que está lleno de expresividad. Y nos sumamos a esta cadencia, puede que con palabras más españolas que italianas, pero de la imitación también se aprende.

Cuando viajamos estamos abiertos a aprender cosas y a dejarnos influir, y quizás una de las cosas más inmediatas en las que se ve es en los acentos. ¿Quién no ha estado entre argentinos y ha acabado la noche hablando como si fuera del mismo Buenos Aires? Pues eso.

 

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